Averigua porqué no pierdes peso.

A veces crees que comes sano, que lo haces de forma saludable y ves que el número en la báscula no cambia, no consigues bajar de peso.

Que esos vaqueros o vestido monísimo no te queda como antes o como te gustaría que te quedara.  Y el siguiente paso que das es entrar en una espiral de culpa, remordimientos… y te preguntas el por qué, si todo iba bien hasta este momento, si estabas perdiendo peso, estabas menos inflamada. La retención de líquidos también había desaparecido, y las hormonas no estaban jugándote una mala pasada. La saciedad estaba bajo control…

 

Cuando llegas a este punto en el que no eres capaz de bajar de peso, es el momento de hacerte unas preguntas y ser sincera contigo misma a la hora de responderte.

 

¿De verdad estás comiendo tan bien como crees?

 

Piénsalo, unos minutos si es necesario.

 

Vamos, sé sincera.

¿Cuantos caprichos, porque un día es un día te sueles dar?

¿Cuantas calorías vacías estás ingiriendo entre horas?

No solemos darnos cuenta de hasta qué punto comemos cosas poco sanas para compensar la reducción de calorías de las comidas principales, cuando ni siquiera, nos sacian.

Porque si piensas que unos cereales de caja, un paquete de galletas es sano, entonces no, no estás haciéndolo bien.

 

No consigo bajar de peso, ¿por qué?

 

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    • Apunta lo que comes, absolutamente todo, durante 4 o 5 días.

      Ya has pasado las primeras semanas restringiendo comidas (algo que no se debería hacer)  y te has estancado después de perder unos cuantos kilos.

      Cuando el cuerpo se acostumbra a que le echemos la misma gasolina siempre ¿Qué hace? Reducir el nivel de gasto. Hay que ajustar cantidades de nuevo, revisar cuantas calorías consumes y más importante aún, de donde provienen.

      No es cuestión de estar mirando al detalle esto, yo no digo eso porque sé muy bien que esto nos puede llevar a abandonar. Pero si se puede hacer las primeras semanas, o cuando hay que ajustarla para perder peso, llevando siempre un plan adaptado a ti. La cuestión es comprometerse con uno mismo, fijarse pequeños objetivos, conseguir un estilo de vida saludable, no un estilo que sea una dieta constante.

      Hay que escuchar al cuerpo y también saber diferenciar entre hambre y ganas de comer, (para esto puedes beber un vaso de agua cuando creas que tienes hambre, y espera, si pasado unos minutos no se te ha calmado, entonces es hambre).

    • Quizá estés en tumba metabólica

      No es muy común pero tampoco es raro.

      Es algo parecido a lo que me pasó a mi (si no has leído mi historia, pásate por aquí).

      Más o menos se traduce en esto: estás a dieta, o eso crees, pierdes peso, recuperas, eliminas grasas. Te das algún capricho muy de vez en cuando compensándolo eliminando otra comida, siempre en base a unas mismas calorías. Y te estancas, y viene el efecto yo-yo, y ¿qué haces? vuelves a reducir calorías

      ¿Lo has vivido verdad?

      Como he dicho antes, el cuerpo se acostumbra, no le gustan los cambios. Está acostumbrado a una dieta muy baja en calorías, y lo único que hace al final es disminuir el gasto en reposo, lo que complica más aún el perder peso.

      Mi consejo es que aparte de llevar una dieta ligeramente hipocalórica, hay que aumentar el gasto calórico. Es la única manera de salir de esa tumba metabólica. Lo que me lleva al siguiente punto.

       

    • ¿Haces ejercicio?

      El perder peso suele conllevar pérdida de masa muscular. Y si es una dieta de poca calidad, peor aún para mantener los músculos. Hay que hacer ejercicio de fuerza, nada de estar saltando de una clase de zumba a otra de aerobic y de ahí a corre en la cinta o la bici. Por supuesto que el ejercicio cardiovascular es importante, pero no lo es todo. Es fundamental trabajar esos músculos, ya sean con pesas como ejercicios de resistencia. El pilates y el yoga también funcionan porque estarás trabajando la fuerza y a la vez estirando los músculos.

    • La dieta no es la más adecuada para ti.

      Hay miles de dietas: bajas en grasas o en hidratos. Sin gluten, sin carne, a base de batidos. Las disociadas, las hiperprotéicas… Por eso siempre insisto en la personalización de la dieta, porque no a todos les va bien la misma.

      Pero a parte de eso, hay que tener claro que no se pueden estar eliminando grupos de alimentos de la alimentación. El cuerpo necesita de la energía, entre otras cosas,  de los hidratos de carbono y de las grasas. Este es un error muy común cuando alguien empieza una dieta, le eliminan algunos alimentos en vez de enseñar qué alimentos de ese grupo son saludables y puede consumir sin problemas.

    • ¿Tienes algún problema hormonal?

Quizá estés haciéndolo todo bien, y lo que te pasa es que tienes las hormonas alteradas, hipotiroidismo, diabetes tipo II, quistes ováricos… Por ello lo mejor es un chequeo médico y una vez que sepas lo que te pasa, trabajar sobre ello.

¿Te encuentras en alguna de estas situaciones?

Descúbrelas y empieza a aplicar los cambios necesarios para empezar a bajar de peso de nuevo.

 

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