Recetas con almendras. Bebida, harina y mantequilla.

Hoy tocan recetas con almendras, un fruto seco excelente y que a mí, personalmente me encanta.

Las almendras tienen muchas propiedades, ya sabéis que son una fuente excelente de grasa, alto contenido en calcio y fósforo (protegen y fortalecen huesos y dientes), reducen el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y degenerativas como el Alzheimer.

Proporciona nutrientes al sistema nervioso. Aportan fibra, proteínas, minerales, vitaminas B y E. Aportan energía. En conclusión, un gran alimento.

A veces, queremos sustituir la leche por una bebida vegetal y hoy en día en el supermercado hay un sinfín de ellas, de diferentes cereales (avena, arroz), frutos secos (almendras, avellanas), etc. Pero hay que ser muy cuidadoso al elegirlas.

Lo primero que nos tenemos que fijar es en los ingredientes y la etiqueta nutricional, como siempre.

Tienen que tener un alto porcentaje de cereal o fruto seco, dependiendo la que se elija. Hay algunas que tienen ¡¡un 2% de almendra!! Vamos, una almendra nada más, el resto agua y azúcar. Para eso es mejor comer la almendra tal cual y beber un vaso de agua.

Lo segundo que hay que fijarse es en el azúcar, fijaros que no lleve o que esté en el último lugar.  Acordaros que la OMS recomienda no superar el límite de 25 gramos, así que, si en un vaso de 200 ml de estas bebidas ya van unos 6 gamos, mal vamos.

Y no os preocupéis por el calcio si decidís eliminar la leche de vuestra dieta, porque hay muchos alimentos que tienen incluso más calcio que la leche. A parte de las almendras, también tienen calcio los vegetales de hoja verde, como el brócoli, col rizada, espinacas, berza, semillas de chía, higos, sardinas, sésamo, garbanzos.


Y ahora, os dejo con las recetas con almendras.

Para las tres recetas, los ingredientes son los mismos: Almendras naturales, sin tostar, sin freír, sin sal… sin nada, vamos.

Bebidas de almendras.

Para ello lo primero es poner 3 tazas de agua por 1 de almendras en un bol a remojo durante toda la noche.

A la mañana siguiente, tirar esa agua y enjuagar las almendras. Ahora las llevamos a la licuadora y añadimos 3 tazas de agua, licúa hasta dejar una mezcla homogénea. Se podría colar, pero estaríamos quitando todos esos beneficios que tiene la almendra. Mi recomendación es tenerla unos minutos más en la licuadora o pasarla por la batidora de mano.

Harina de almendras.

Poner las almendras en la licuadora y triturarlas. No os paséis de triturar porque empezarán a soltar su grasa.

Mantequilla de almendras.

Extiende las almendras en la bandeja del horno. Deja que se tuesten a 200º. Que se doren ligeramente. Suele bastar con unos 10 minutos. Una vez tostadas pásalas a la licuadora y licua hasta obtener la mantequilla.

Al principio se molerán, pero si las dejáis más tiempo licuando observaréis que empiezan a soltar la grasa y se va obteniendo la mantequilla.

Una vez hecha se conserva una semana en la nevera.


Y si no os apetece o no tenéis tiempo de preparar estas recetas, coge un puñadito de almendras al día y cómetelo para obtener esos beneficios que antes te contaba.

O también puedes añadirlas a ensaladas, batidos, postres saludables… Es un alimento muy versátil.

Y recuerda siempre que sean crudas y con piel.

¿Qué te han parecido estas recetas con almendras?

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